Heidelberg – Alemania (Parte 3) Recorremos el castillo por dentro! A maravillarse con sus historias!

La etimología del nombre Heidelberg nos lleva a conocer su origen en la palabra Heidelbeerenberg, quiere decir montaña o monte de arándanos, hoy vamos a entrar al castillo de Heidelberg, a conocer que guarda por dentro y de donde vienen todas las historias y leyendas que lo rodean.

Para llegar al castillo de Heidelberg existen varios medios, se puede llegar a pie partiendo de la plaza central a través de camineros que serpentean en medio del bosque, también se puede llegar en omnibus o auto y la forma más recomendada es a través del funicular. El funicular consta de 4 paradas como mencione en el post anterior, en Heidelberg Parte 1, y el más nuevo es el que nos lleva hasta el castillo.

Al bajar nos encontramos con esta vista desde afuera y al frente la oficina de información y venta de tickets de entrada y souvenirs. Lo bueno de Heidelberg es que al ser una ciudad que esta acostumbrada a recibir millones de turistas de todo el mundo es fácil encontrar información en varios idiomas, algo que no sucede en todas las ciudades que se pueden visitar.

Una vez adquirido el ticket nos dirigimos al portal que se encuentra bajo la torre de la foto.

Se dice que el Schloss, Castillo en español, es uno de los mas bellos ejemplos de una fortaleza gótica-renacentista de Alemania. Con sus particulares paredes de piedra de arenisca roja nos ofrece un rojizo contraste con el verde del bosque y el azul del cielo.

Al entrar al castillo lo principal y más llamativo son los 3 estilos arquitectónicos diferentes. Esta es una de las características más valoradas del castillo ya que cada una representa un estilo y un periodo diferente dentro de la historia arquitectónica alemana. Las partes más antiguas datan del 1400 pero las más «nuevas» de alrededor del siglo 19.

Friedrich es el nombre dado a esta parte del edificio.

Edad media, periodo Gótico y estilo renacentistas, todos ellos se encuentran representados dentro del castillo, esto se debe a que las distintas personas que lo ocuparon fueron construyendo acorde a sus gustos sin afectar las construcciones que ya existían.

Como mencioné, en la Guerra del Palatinado el castillo fue dañado y posteriormente en dos ocasiones fue víctima de poderosos rayos que conllevaron a su abandono. A finales del siglo 17 los habitantes utilizaron los restos de piedras rojas para construir viviendas en la ciudad debido a que el castillo se hallaba en ruinas luego de los enfrentamientos en la Guerra del Palatinado.

Así, en el siglo 18 el conde Charles de Graimberg decidió tomar el arduo trabajo de la reconstrucción del castillo.

Se puede recorrer una porción del castillo por dentro pero en esta ocasión ese tour no estaba habilitado, de todas maneras tambien dentro existe una tienda de souvenirs, un café y un museo.

Visitamos el castillo en otra oportunidad. Fijense la diferencia entre los arboles de la foto de arriba y de abajo.

El castillo de Heidelberg alcanza su fama en el siglo 20 a través de su «llegada» a Estados Unidos gracias a las menciones en varios libros, hoy clásicos de la cultura norteamericana, del escritor Mark Twain. Mark Twain, al igual que Goethe quien encontró en Heidelberg la veta para escribir Fausto, se nutrió e inspiro en la ciudad de Heidelberg, embriagados por su belleza y por su historia ambos y muchos escritores más cedieron a los encantos de Heidelberg y lo mencionan en varios escritos, poemas, libros y ensayos.

Mark Twain escribía en su libro «Un vagabundo en el extranjero»: Una ruina, para ser eficaz, debe estar correctamente situada. Esta no pudo haber sido mejor situada. Se alza sobre una importante elevación, enterrada en el verde bosque, no hay terreno llano, pero, por el contrario, hay terrazas de madera sobre terrazas, y uno mira hacia abajo y ve, a través de las hojas brillando, profundos abismos, donde reina la penumbra y el sol no se puede entrometer. La naturaleza sabe cómo adornar una ruina para conseguir el mejor efecto. Una de estas viejas torres se divide a la mitad, y la otra descansa a un lado. Se cayó de una manera tal como para establecerse en una actitud pintoresca. Entonces todo lo que le faltaba era un vestido a medida, y la naturaleza ha proporcionado eso; ella ha vistió la masa escarpada en flores y verdor, y la convirtió en un placer para los ojos. La mitad que quedo en pie expone sus habitaciones abovedadas y cavernosas, como bocas abiertas y desdentadas; allí también, las viñas y flores han hecho su obra de gracia. La parte trasera de la torre no se ha descuidado, pero está vestida con una ropa de hiedra lustrada que se aferra y oculta las heridas y las manchas de tiempo. Incluso la parte superior no se deja al descubierto, pero se corona con un florido grupo de árboles y arbustos . El infortunio ha hecho por esta antigua torre lo que a veces hace por el carácter humano – mejorarlo.»

Se puede ver como los musgos la cubren a pesar de que constantemente es protegida de los mismo para evitar su deterioro.

La mencionada torre también llamada Krautturm que tiene paredes de 6 metros de espesor, lleva este nombre porque allí se guardaba en principio las especias y repollos. Luego, en ella se guardaba la pólvora y esto hizo que cuando fue afectada, durante la Guerra del Palatinado, la explosion fue tan grande que hizo que explotase por dentro haciendo que un pedazo se desprenda y hoy descanse al costado de la misma.

El jardín barroco exterior, ahora inexistente, Hortus Palatinus, fue el verdadero atractivo del castillo en su tiempo a pesar de nunca haber sido terminada, llamada por muchos La Octava Maravilla del mundo, fue diseñado por el ingeniero paisajista francés Salomon de Caus y contaba con una serie de cascadas octogonales, grutas, laberintos y mucho más. Hoy, es un tema que divide a los habitantes en dos grupos, los que piensan que se debería de reconstruir el Hortus Palatinus, y los que piensan que el actual modesto jardín «salvaje» de estilo ingles combina mejor con los tiempos modernos. Particularmente creo que el jardín debería de ser reconstruido para que la majestuosidad de Heidelberg sea completa.

Abajo vemos una imagen que nos muestra como era el jardín.

Ottheinrich es el nombre de esta parte de la edificación así como Friedrich es el nombre que se da a la parte de a lado. En la base del edificio Ottheinrich se encuentra la puerta de entrada al Museo de la Farmacia Alemán o Deutsches Apothekenmuseum.

Normalmente no es permitido quitar fotos dentro de los museos, pero en este caso estaba permitido por lo cual aquí pueden observar un poco de lo q se encontraba dentro del mismo. Unas reproducciones de como se veían las antiguas farmacias, dibujos de las huertas de los antiguos farmacéuticos donde plantaban todas las plantas y hierbas necesarias además de los frascos contenedores y los estantes exhibidores.

Definitivamente una visita obligada para todos los químicos y farmaceuticos.

Origenes de la Aspirina Bayer.

Al salir del museo nos dirigimos a otros de los puntos importantes del castillo, la Gran Terraza que se encuentra en el edificio Friedrich atravesando este angosto pasillo.

Alli, junto a la vista del monte Heiligenberg también se puede ver la ciudad con una vista similar a la de la terraza lateral ya que nos encontramos mas o menos a la misma distancia.

En una de las baldosas se encuentra una pisada en el cemento, como un pie que se hundió en cemento fresco. Esta pisada es famosa porque no se conoce el motivo de su origen y por lo cual existen varias leyendas que la rodean. Algunas personas dicen que en tiempos lejanos un caballero muy gordo se encontraba atrapado durante una invasión y que ante la desesperación decidió saltar del balcón y allí quedo la huella. Otros dicen que en una de las ocasiones en que el castillo se incendiaba un valiente caballero quedo hasta que todos salieron para salvar a la princesa pero las salidas quedaron bloqueadas y por ello tuvo que saltar del balcón dejando su huella en el piso. La leyenda más repetida es la que, obviamente, envuelve un triángulo amoroso, y se dice que un hombre tenia una relación secreta con la reina, y una noche en que el rey volvió antes de lo esperado el hombre no tuvo más remedio que saltar del balcón. Hoy, se dice que el pie que quepa a la perfección es de la persona que vivirá feliz para siempre y definitivamente volverá a Heidelberg.

Volviendo adentro a la derecha nos espera la ultima y más comentada parte del castillo. El Gran Barril o Große Fass. Muchas historias y comentarios me encontré al respecto de este barril pero me parecieron todas una exageración una vez que lo vi. Es cierto que es grande, pero no es TAN grande. Existe un barril de tamaño normal a lado para hacer la comparación.

Continué caminando y me di cuenta que no era este el Gran Barril, sino el de la foto de abajo! Este es el Große Fass! Me sorprendió muchísimo!

Este barril cuenta con una pequeña pista de baile encima y al frente se pueden ver las iniciales CT que hacen referencia a Carl Theodor. Se encuentra en una sección que fue edificada específicamente para guardar el barril y la misma se llamaba «habitación del barril». En realidad se hizo en 1583 para el principe Elector Johann Kasimir.

Luego en tiempos del principe Elector Karl Ludwing 1649 el barril sufrió daños y tuvo que ser constantemente reparado hasta que finalmente fue desmantelado y vuelto a construir alrededor de 1750 ya en tiempos de Carl Theodor. Esto no solucionó el problema de las perdidas lo que conllevó a su coplera reparación pero luego ya no fue utilizado sino que se decidió mantenerlo como objeto de interés para mostrar a los visitantes del castillo. Hoy, tiene capacidad para 228.000 litros, 9 metros de diámetro y está hecho con madera de roble del cual se dice que se necesitaron 130 arboles para obtener la madera necesaria.

El interesante enano o duende que se encuentra «custodiando» no es meramente decorativo. Ese es Perkeo, un personaje que, como todo en Heidelberg, guarda un poco de historia y leyenda. Heidelberg es conocida por sus vinos y la leyenda dice que en el siglo 18 el guardián del barril era un enano llamado Perkeo. Perkeo es símbolo hoy de conocedores de vino, se dice que Carl Theodor trajo a Perkeo de Innsbruk donde trabajaba como bufón de la corte real. Perkeo, cuyo nombre original era Clemens Pankert, era un conocedor de vinos al que Carl Theodor, en uno de sus paseos por el Tirol, le preguntó «Crees que podrías tomar todo el vino del Gran Barril» a lo que Perkeo respondió «Perché no?» (italiano: porqué no?). Ahi fue cuando Carl Theodor le dijo «Ven conmigo a Heidelberg, te llamarás Perkeo y serás el guardía de mi Gran Barril el cual es el barril más grande del mundo».

Entre las leyendas se dice que Perkeo consumía 15 botellas de vino por día intentando cumplir el cometido de consumir todo el vino del barril. Se dice también que si no consumía las 15 botellas por día se lo azotaba. Pero la parte más repetida de la leyenda es la de la muerte de Perkeo. La leyenda dice que Perkeo muy enfermo llamó a un doctor para que le recetara algo, éste le dijo que debía de tomar un vaso de agua, Perkeo que era un bebedor de vino, murió instantáneamente al tomar el vaso de agua.

La historia nos muestra que en realidad se consumía mucho vino también en parte porque era mucho mas higiénico y saludable que el agua por lo cual el hecho de que Perkeo solo haya consumido vino desde su infancia no es del todo imposible.

También otra de las historias es que en una de las noches en que el Principe Elector Carl Theodor tuvo visitas en el castillo preparó la mesa de la cena sobre la pista que se encuentra directamente encima del barril, y dentro escondió a una orquesta de varios integrantes con sus respectivos instrumentos musicales entre ellos trompetas y demás. Una vez que todos los invitados se disponían a cenar la orquesta empezó a ejecutar sus instrumentos desde dentro del barril lo que produjo un ruido fortísimo y de dudoso origen lo cual hizo que los invitados se asustasen y gritasen cosas como que ‘el castillo estaba embrujado’ todo esto para diversión de Carl Theodor el cual se reía a carcajadas disfrutando del éxito de su broma.

Asi termina el paseo el cual nos lleva a uno de los camineros traseros del castillo el cual bordea el mismo y nos regresa al punto de partida.

Con la vista del Heiligenberg me despido esperando el proximo Lunes para descubrir más historias y lugares interesantes!

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