Oldenburg – La Ciudad de la Ciencia

El eslogan de Oldenburg es La Ciudad de la Ciencia. Esto se debe a que en el 2009 recibió el premio de Ciudad de la Ciencia. Un premio que entrega una organización alemana a ciudades que trabajan y promueven el desarrollo de las ciencias y humanidades pero se encuentra especialmente enfocada en energía renovables y aerogeneradores.

La universidad de Oldenburg está entre las más jóvenes del país, habiendo abierto sus puertas en 1973, pero por ese motivo es también que se la considera entre las más modernas. Entre sus estatutos se encuentra el concepto de utilizar la ciencia para la paz y la unidad y es por ello que el nombre de la universidad es el de Carl von Ossietzky, un pacifista alemán ganador del premio Nobel de la Paz en 1953.

En este post no visitaremos el campos universitario ni deambularemos por sus bellos bosques. Simplemente nos pasearemos por el centro de la ciudad. La ciudad cuenta con mas de mil años de historia. Fue un Ducado y por ello podemos leer sobre el Duque de Oldenburg y también ver su residencia.

Recorremos el centro

En este momento nos encontramos en el centro del centro. Un día lluvioso y nublado que nos sirve de fondo para los bellos edificios.

El de arriba corresponde al Rathaus, el ayuntamiento. En 1635 se había construido el primer Rathaus en este lugar pero en 1886 se echó abajo y cuando lo reconstruyeron adoptó elementos góticos y neorenascentistas que corresponden al edificio que vemos hoy. Tiene forma triangular y uno de sus lados da de frente a Degodehaus que veremos más adelante.

El edificio se abajo corresponde a la Iglesia St. Lamberti. Es una iglesia luterana que data del siglo 13. La torre más alta cuenta con 86 metros de altura por lo que corresponde al edificio más alto de la ciudad.

Oldenburg tuvo épocas de gloria pero así también fue azotada por epidemias, por lo que mucho tiempo quedó en el olvido.

La mayoría de los edificios corresponden al estilo neoclásico pues fueron reconstruidos cerca de 1770 luego de casi 100 años de olvido debido a un gran incendio producido por un rayo en 1667 que destruyo más de 700 casas.

En las calles vemos una fuerte presencia de lo artístico, con varias obras esparcidas por las calles de la ciudad. También la ciudad cuenta con varios museos y un bello teatro.

Degodehaus

Así llegamos al Degodehaus, ese edificio amarillo que vemos al fondo. Data de 1502 y es uno de los sobrevivientes del incendio. Fue en 1616 que tomó la forma que vemos hoy y fue en este periodo que se encargaron pinturas y grabados para el adorno de su interior los cuales se conservan hasta ahora. Se considera de mucho valor histórico por ser el último edificio de época medieval en pie en Oldenburg. Su nombre se debe al dueño de 1860, Wilhem Degode. La propiedad sin embargo continua en manos privadas. Pero supongo que tienen restricciones por el valor histórico.

Abajo podemos ver otro de los lados del ayuntamiento. Actualmente cuenta con un restaurant adentro. Fue desde este mismo punto desde donde estuvimos tomando las fotografías de Degodehaus. Así que imagínense que la foto de abajo está a nuestra izquierda y de frente tenemos al Degodehaus.

O en el caso real, la foto de abajo vemos de frente y a la derecha Degodehaus.

Un hermoso edificio como suelen ser los Rathaus en Alemania.

El castillo

Caminamos por las pintorescas calles hasta llegar al Castillo de Oldenburg.

Lo que vemos es la parte trasera. Actualmente el edificio sirve de Museo Nacional de Arte e Historia de la Cultura. Sus cimientos datan del año 1100, pero fue constantemente ampliado y modificado hasta 1918 con la abdicación y el paso del edificio a manos del gobierno para la conversión del mismo en museo.

Desde esta gran plaza podemos ver las torres de la iglesia. Y el tribunal con las columnas griegas como es costumbre.

Estos osos son los más fotografiados en la ciudad, particularmente preferidos entre los turistas. La cantidad de obras en la ciudad es bastante grande en relación al tamaño de la misma. En este mapa proveído por el municipio pueden ver cuantas obras y los datos principales sobre ellas.

Debido a que este viaje lo hicimos en días festivos muchos de los museos se encontraban cerrados.

Esta es la parte frontal del castillo. Los detalles son hermosos y abundantes.

En esta ultima foto pueden ver, al fondo del castillo, la iglesia y el tribunal.

Desde aquí, podemos ver al otro lado de la calle, el Agusteum. El primer museo de arte de Oldenburg. En 1867 fue inaugurado pero el tiempo pasó y se fue notando, por lo que se sometió a extensas y profundas restauraciones siendo reinagurado en diciembre del 2015.

La Pulverturm

Debido a la incesante lluvia vamos despidiéndonos de este corto recorrido. Y nos encontramos a pasitos de la parada con el Pulverturm. Cabe destacar que al otro lado de la calle se ve un inmenso parque con lagos y cisnes. Allí, en medio, se ve parte del Elisabeth-Anna-Palais, el último palacio construido por el último duque de Oldenburg. El nombre es en honor a su esposa que falleció antes de que pudieran mudarse. Las construcciones iniciaron en 1894 y ésta falleció en 1895. Sin embargo en 1896, ya con su nueva esposa, pasó la familia real a vivir en este sitio y fue aquí desde donde abdicó en 1918. Actualmente el edificio sirve de oficina para el “sozialgericht”.

Lo que vemos arriba es la torre de pólvora, la traducción de Pulverturm. Parte de la fortificación que rodeaba al palacio, es el último vestigio de ese tiempo. Data de 1529 y fue cerca de 1760 cuando se utilizo para guardar pólvora y de cuya función proviene su nombre. Desde 2008 se utiliza como sitio de exposición de obras de arte en cerámica. Artistas de todo el país exponen en este lugar y se puede ver el extenso programa en varios sitios municipales.

Esto es absolutamente no histórico pero no puedo dejar de mencionar la creatividad de esta publicidad, pues no en todas las ciudades tendrá el mismo efecto.

Finalmente llegamos a la estación de tren. La estación de tren de Oldenburg es particularmente bella.

Este edificio de estilo art nouveau era antiguamente un hangar. Obra de Frederich Mettengang y fue en su inauguración, 1879, la estación más bella del norte de Alemania. Para su diseño se tuvo en cuenta el estilo tradicional de Oldenburg para que sus elementos pudieran ser agregados y así los oldenburgueses pudiesen sentirse identificados con ella.

Desde aquí nos despedimos de Oldenburg y les esperamos el próximo lunes para visitar nuestro siguiente destino! No olviden suscribirse!

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