Mainz (Parte 1) Marc Chagall y la historia detrás de los vitrales

Mainz es el nombre alemán para Maguncia, una ciudad famosa por sus celebraciones de carnaval y por ser la cuna de la primera imprenta de Gutenberg, pero que también ostenta los vitrales más hermosos que conocí hasta hoy día. Su belleza no solo está en la historia que cuentan sino en la historia detrás de la creación de los mismos. Obras de Marc Chagall, hoy lucen en la Iglesia de San Esteban y nos invitan a recorren un poco más la ciudad.

Empezamos en la estación de trenes, en la parada Römisches Theater, el nombre nos da la introducción a lo que estamos por ver.

Mainz fue un fuerte romano en tiempos del Imperio Romano y su importancia geográfica protegía todo el norte del Rin. Se fundó en el primer siglo antes de Cristo.

Aqui se construyó un teatro romano que se cree servía para desfiles militares en honor a Druso, general militar romano. Con el tiempo el teatro fue dejando de ser utilizado y sus bloques de piedra se usaron para edificar las murallas que rodeaban a la ciudad en la edad media. En el siglo 17, intentando nivelar la ciudad, se cubrieron los restos, los cuales intentan ser recuperados actualmente. El teatro tenía capacidad para 10.000 personas y las imágenes aéreas que se pueden ver en internet nos muestran el tamaño que tenia. En el futuro, cuando todo el proceso de recuperación esté terminado será un punto turístico importante de la zona.

Desde allí nos dirigimos caminando a uno de los jardines más lindos y grandes de la ciudad.

Arriba, el museo de las «Embarcaciones de la Edad Media» con barcos a escala e información detallada en inglés y alemán, recomendado para los amantes de las embarcaciones, un museo nuevo pero prescindible en caso de contar con poco tiempo.

Volkspark es un parque de acceso libre, enorme y lleno de pequeñas fuentes y camineros especiales para pasear con la familia y los amigos.

El mismo nos lleva a las murallas de la antigua ciudadela. Dentro nos encontramos con el monumento a Druso y otras edificaciones como casetas y casas que hoy son utilizadas como oficinas.

Abajo en la imagen nos encontramos con el monumento a Druso llamada de Drususstein. Edificado en el siglo I fue en honor a Druso y su importancia a la ciudad, luego de su fallecimiento al caerse de un caballo en el año 9 antes de Cristo. En principio tenía 27 metros pero con el paso del tiempo llego a los 20 metros de altura actuales.

En nuestro camino a la iglesia de San Esteban en un parque vimos este interesante tobogán que forma parte de una instalación artística en el medio de un parque en medio de la ciudad. Uno de las sorpresas que nos regala la ciudad de Mainz.

Las torres que destacan en la foto de abajo son los campanarios de la iglesia de San Esteban.

La iglesia de arquitectura gótica aparentemente carece de elementos excepcionales pero es la historia detrás de sus vitrales lo que la hace especial.

Marc Chagall, artista bielorruso que vivia en Paris al tiempo de explotar la Segunda Guerra Mundial, tuvo que mudarse debido a las invasiones alemanas.

La iglesia sufrío muchos daños en la guerra y fue en la dedada del 70 cuando su restauración se completaba. A cargo de la iglesia estaba el Monseñor Klaus Mayer, amante del arte, quien creía que dotar a la iglesia de bellísimos vitrales le daría a la comunidad sensación de pertenencia y orgullo así que decidió juntar dinero con la comunidad para pedir a Marc Chagall que hiciera los vitrales para las ventanas del altar.

Una vez que se comunicó con él, Chagall, habiendo sufrido la guerra a causa de las invasiones alemanas se negó a realizar los vitrales para una iglesia alemana, a lo cual el Monseñor reaccionó recurriendo a la esposa de Chagall, pidiendo y explicándole la situación. Conmovida por la perseverancia y las buenas intensiones, la esposa prometió encargarse de convencer a su esposo de que realice el trabajo requerido.

Así, luego de la astuta persuasión femenina, Chagall escribió una carta explicando que accedía a realizar los vitrales pero que no accedía a ir a Alemania. Prometió no pisar nunca suelo alemán así que realizaría los vitrales y los enviaría una vez terminados. Llegó el día, los vitrales adornados con imágenes del antiguo testamento relatando la historia de la cristiandad y su relación con las tradiciones judías, que son analizadas y apreciadas hasta hoy día.

Una vez instaladas el Monseñor tomó una foto y la envió a Chagall. Éste quedó sorprendido por las dimensiones de la iglesia y mencionó que de haberlo sabido, las imágenes hubieran sido más grandes para que sean mejor apreciadas.

Luego de unas semanas llegaron nuevos vitrales a la iglesia. El Monseñor preocupado por la equivocación y sobre todo porque no contaba con dinero para pagar semejante obra de arte, se comunicó con Chagall para aclarar el mal entendido. Le dijo que habían llegado vitrales a la iglesia pero que él no había ordenado ninguno. Chagall le explicó que quedó insatisfecho con el resultado y que planteaba la posibilidad de trabajar gratuitamente, es decir, solo requería el pago del material utilizado, el vidrio y las pinturas, pero que quería continuar enviando material hasta que sean vitrales todas las ventanas de la iglesia.

Así, hasta luego de su muerte, sus aprendices continuaron enviando los vitrales hasta completar el trabajo que es el que podemos apreciar hoy. La iglesia se mantiene en penumbras para apreciar la entrada de la luz a través de los vidrios y disfrutar de la maravillosa y excepcional obra de arte que decora esta bellísima iglesia.

Afuera, un corredor y jardín interno nos devuelven a la realidad. Nos despedimos así hasta el próximo lunes para conocer el centro de la ciudad. Hasta la próxima!

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  • junio 24, 2014 en 9:10 pm
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    Gabi!! que fotos excelentes!!…super fascinante la arquitectura de las iglesias y sus vitrales!

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